| Pregón 1956 |
|
|
|
 Â
   Comienza el Viernes Santo en Vivero con el Santo Encuentre, escena tÃpicamenÂte gallega, porque solo en Galicia se celebra y se valora cuanto se merece, y de una antigüedad inmemorial; esta estampa nos hace meditara lo vivo las nueve primeÂras estaciones del Santo Via-crucis: no es el Encuentro un simple sermón, sino la estampa en que se ve la realidad del sufrimiento del Mártir del Gólgota y en la que se aprende a llorar y a amar; aquà aprendieron todos los vivarienses como pesaba el madero de Jesús, y todos saben sentir el dolor de MarÃa porque año tras año ven llorar a la Virgen de los Dolores, la   Madre  que,   fuera  de  estas  fechas solemnes, condignamente desde su altar de la Orden Tercera, espera, recibe y atiende la visita de sus queridos vivarien-ses, todo cuanto pueda expresar mi pluma de principiante acerca de este elocuente y fervoroso acto, serÃa muy poco, comparado lo que es en sÃ. Pero el Via-Crucis no se acaba aquÃ: Vivero no quiere nuevamente despojar de sus ropas al Señor y clavarle en una Cruz; por eso, para recordar estas estaciones se contenta con lo que la Iglesia pone a nuestra consideración al comienzo de la Misa cuando descubre la Santa Cruz. TodavÃa continúa ese Via-Crucis cuanÂdo en la Plaza Mayor, mediante las Siete Palabras, se recuerda la agonÃa y la muerte del Señor. Por último en la Plaza de Santa MarÃa se contempla cómo Cristo bajado de la Cruz es puesto en los brazos de la Madre que  llora...   Llorad  sà Madre  afligida,llorad sobre el cuerpo muerto y ensangrenÂtado de vuestro Hijo y lavadlo con vuestras lágrimas para que esa sangre cuajada, fundida con las lágrimas de una Madre que es amor, sea el último sacrifiÂcio que consume nuestra redención!..- Y, primero ya se encuentra en la XIV estación. Basta la imagen del SantÃsimo Cristo yacente que desfila en el Santo Entierro para mover a lágrimas y a contricción al corazón más   duro  y   más  frio pero, detrás de este cortejo fúnebre va también una mujer enlutada, triste y afligida.... Si, es Ella, la Madre, la que después de cerrado el sepulcro se queda sola, muy sol y, allà se sentará en una piedra a \u puerta del monumento desde donde se divisa el Calvario ¿Quien la acompañará en su dolor? Es entonces cuando dice: «¡Oh vosotros, todos los que transitéis por los caminos, paraos y ved sà hay dolor semejante al mÃo..» y MarÃa recordará todo y tratará de contar su pena a Vivero y a si misma; se imagina como seria el Prendimiento de su Hijo y le parecerá estar viendo a Judas como le besa y como un sayón ata las manos, y de esta manera seguirá con toda la Pasión, que será interrumpida mil veces con la imagen que tiene delante de los ojos, ya sea la de Jesús crucificado y agonizando, ya la de Jesús muerto entre sus brazos de Piedad; y ahora no le queda otro consuelo que mirar a la Santa Cruz Desnuda que allá en la lontananza corona la cumbre del monte. «¡Oh madre afligida, profundo mar de penas! Hoy tus hijos de Vivero sabrán acompañarte en el regreso a tu hogar; no será solo San Juan y las Santas Mujeres quienes sepan consolarte en tu dolor, será también un pueblo que por tuyo lo tomaste cuando posaste sobre él tus plantas virginales convirtiéndolo en «VAL-DEFLORES» |