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  La Semana Santa de Viveiro y la Mitra de Mondoñedo en el siglo XVIII    Manuel Vazquez Chao  Sabemos por la tradición y por D. Juan Donapétry que, "en la noche del Jueves Santo, los fieles de las aldeas del conÂtorno formaban una especie de campaÂmento, prefiriendo sufrir a la intempeÂrie las molestias de una velada al aire libre, antes de perder un puesto o< llegar tarde a la ceremonia del EncuenÂtro, que comienza a la mañana siguienÂte en la Plaza Mayor..." en la que> también estaba ubicada la antigua igleÂsia parroquial de Santiago donde, con toda seguridad, pernoctaban, antes de que el obispo de la Diócesis se enterase de las, hasta cierto punto normales, barbullas ocasionadas por la acogida de familias enteras (de las de antes) que traerÃan consigo la fiambrera. SerÃa ineÂvitable a la hora del reparto de la parca colación, por parte de la madre, a su extensa progenie, el ritual grito de "come, neno..., probé de ti se te lixu-gas", o "demo de cativo, ¡para quedo!", etc., cada uno de ellos acomÂpañados de su respectivo coscorrón, que, sin duda alguna, ayudaban a que la recomendación fuese cumplida; el humor de la matrona no estaba, preciÂsamente, para contemplaciones: en parte por la incomodidad del sacro reÂcinto que, además de servir de TaberÂnáculo (no olvidemos que es Jueves Santo y está instalado el Monumento), hace las veces de improvisado comedor y circunstancial dormitorio; o la locuaÂcidad de los varones adultos que, canÂsados de "pasar o tempo" transcurrido desde la procesión "do Güerto" (no existÃa todavÃa el paso de La Cena), venÃan "alumbrados" por la abundante ingestión del báquico licor.
No es de extrañar, pues, que el preladio tomase las medidas que le parecieron mas oportunas:    "FABRICA Y MANDATOS DE SANTIAGO DE VIVERO" "En la feligresÃa de San Esteban de Valle, a nueve dÃas del mes de NoÂviembre del año de mil setecientos y diez y siete, Su SeñorÃa llustrÃsima' "el llustrÃsimo Sr. Dn. Fr. Juan Antonio Muñoz y Salcedo mi señor Obispo y Señor de la ciudad de Mondoñedo, del Consexo de su Magestad. Andando "en visita General y Ordinaria de su obispado mndó que su Capellán Dn. "Jacinto de CandÃa, fuese a visitar la iglesia parroquial de Santiago de "la Villa de Vivero y aviendo ydo la visitó... de lo cual informó a su llustrisima que en su vista mandó lo siguiente-"... Yttem por quanto Su SeñorÃa llustrÃsima asido Ynformado "que en la noche del Juebes Santo muchas personas se quedan a dormir en la Yglesia y en ella cometen algunos excandalos e yrreberencia: manda Su "Itt" que desde las onze de la noche asta el dÃa siguiente se cierren las puertas "della y el fabricarlo, con otros quatro onbres a satisfación del cura se queden "que la guarden y no dejen entrar a ninguno; y lo cumplan con apercivimiento de "que serán castigados"... Asà que todo aquel que no tuvo la suerte de "coller sitio nos <anfo-niles>" (alfolÃes), o bajo los pórticos de las iglesias, tendrÃa que pasar la noche al raso. Los prelados mindonienses, al parecer, no tenÃan vocación de nocÂtámbulos, ya que el 2 de agosto de 1.735, el obispo Fray Alejandro SarÂmiento de Sotomayor, que efectuaba la Visita Pastoral en Vivero, mandó que Dn. Roque del Riego, presbÃtero, visÃÂtase la iglesia parroquial de Santiago de vivero," ... y en ella el "Stm" SacraÂmento y mas que devia serlo lo que hallo con dezencia menos lo que ira declarado y por Cura a Dn- Lorenzo López de Andrade quien dio la visita e hizo el recivimiento acostumbrado en cuya visita mandó S.l. se cumpla lo sÃguiente- "... y por quanto 5.1. se halla inÂformado de que continuarse en algunas parroquias de su Obispado las proÂcesiones de las noches de Jueves y Bier-nes Santo resultan notable perjuicio a la edÃficazión de los fÃeles manda que desde aora en adelante no permitan los Curas o Tenientes que en sus IgleÂsias se hagan estas procesiones en tan irregular hora y que si la devozión de sus feligreses quisiere asistir a las que acostumbra hazerse sea por el dÃa no permiÂtiendo que fuera del salgan de sus Iglesias antes bien tendrán cuiÂdado en que se cierren al anochecer y cada uno lo cumpla en la parte que le toca pena de excomunión mayor y dos mil maravÃdis de multa. .." Es de suponer que la paréntesis episcopal se cumplirÃa al pie de la letra, dado lo "sustanÂcioso" de la pena. Este mismo pontÃÂfice, nueve años más tarde, ordena que la preciosa imagen del "Ecce-Homo" de la MiÂsericordia sea enterrada casi de forma inmediata. Esta dispoÂsición asombra, por su ligereza, ya que probablemente, conocÃa la talla sólo de oÃdas: por aquel entonces, los mitrados mindonienses solÃan pasar Visita desde una parroquia de la zona, en la que establecÃan una especie de sede proÂvisional, por medio de un sacerdote que facilitaba la información.  Santa , una pica en Flandes Mar GarcÃa Pocas cosas existen en la actualidad , a las puertas de un nuevo siglo, que sean capaces de convertirse por sà solas en polo de atracción, popular y populoÂso, como ocurre con las viejas tradicioÂnes. Hay como una especie de vuelta a los "orÃgenes", un intento de recupeÂración de los antiguos mitos, readapÂtados, eso si, a las necesidades que el ser humano tiene hoy de llenar el ocio para que no dé la sensación de conÂvertirse en tiempo perdido. Algo que a veces sorprende por lo superficial y caÂrente de sentido que puede llegar a ser tanto para el que convoca como para el que, ávido de nuevas sensaciones, acude a la cita.
Conjugar lo antiguo con la moÂdernidad, que dirÃan algunos, sin pecar de inmovilismo es tan difÃcil como aunar intereses, generaciones, volunÂtades, criterios. Y eso, al margean de las consideraciones religiosas o espiriÂtuales que lleva intrÃnseca la celebraÂción de la Semana Santa. Alcanzar dicho equilibrio debe ser la baza a jugar por quienes tratan de mantenerla viva, cualquiera que sea la motivación. Mi encuentro con esta Semana Mayor tiene lugar precisamente en la mañana del Viernes Santo, con la Plaza aborratada de caras un tanto somno-lientas, pendientes de lo que serÃa el desarrollo de uno de los Autos sacraÂmentales más hermosos y poco conoÂcidos. Las crónicas dirÃan que corrÃa el año de gracia del 86 y domino ÃntegraÂmente el escenario donde se va a producir "El Encuentro" desde el techo de la unidad móvil de la emisora. 5e trata una vez más de ser los ojos del que al otro lado escucha, de narrar, de ser crÃtica y ecuánime al mismo tiempo. que algo perviva debe contar con el apoyo de quienes a ello están vincuÂlados e intentar poner siempre una pica en Flandes. Â
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