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--- Semana Santa Viveiro ---

Semana Santa Viveiro

Publicado 10/05/13

Homilía del Papa en la Peregrinación Mundial de Cofradías

 

Queridos hermanos y hermanas, habéis tenido valor para venir con esta lluvia… El Señor os lo pague.

En el camino del Año de la Fe, me alegra celebrar esta Eucaristía dedicada de manera especial a las Hermandades, una realidad tradicional en la Iglesia que ha vivido en los últimos tiempos una renovación y un redescubrimiento. Os saludo a todos con afecto, en especial a las Hermandades que han venido de diversas partes del mundo. Gracias por vuestra presencia y vuestro testimonio.

1. Hemos escuchado en el Evangelio un pasaje de los sermones de despedida de Jesús, que el evangelista Juan nos ha dejado en el contexto de la Última Cena. Jesús confía a los Apóstoles sus últimas recomendaciones antes de dejarles, como un testamento espiritual. El texto de hoy insiste en que la fe cristiana está toda ella centrada en la relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Quien ama al Señor Jesús, acoge en sí a Él y al Padre, y gracias al Espíritu Santo acoge en su corazón y en su propia vida el Evangelio. Aquí se indica el centro del que todo debe iniciar, y al que todo debe conducir: amar a Dios, ser discípulos de Cristo viviendo el Evangelio. Dirigiéndose a vosotros, Benedicto XVI ha usado esta palabra: «evangelicidad». Queridas Hermandades, la piedad popular, de la que sois una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia, y que los obispos latinoamericanos han definido de manera significativa como una espiritualidad, una mística, que es un «espacio de encuentro con Jesucristo». Acudid siempre a Cristo, fuente inagotable, reforzad vuestra fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las Hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor. Caminad con decisión hacia la santidad; no os conforméis con una vida cristiana mediocre, sino que vuestra pertenencia sea un estímulo, ante todo para vosotros, para amar más a Jesucristo.

2. También el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que hemos escuchado nos habla de lo que es esencial. En la Iglesia naciente fue necesario inmediatamente discernir lo que era esencial para ser cristianos, para seguir a Cristo, y lo que no lo era. Los Apóstoles y los ancianos tuvieron una reunión importante en Jerusalén, un primer «concilio» sobre este tema, a causa de los problemas que habían surgido después de que el Evangelio hubiera sido predicado a los gentiles, a los no judíos. Fue una ocasión providencial para comprender mejor qué es lo esencial, es decir, creer en Jesucristo, muerto y resucitado por nuestros pecados, y amarse unos a otros como Él nos ha amado. Pero notad cómo las dificultades no se superaron fuera, sino dentro de la Iglesia. Y aquí entra un segundo elemento que quisiera recordaros, como hizo Benedicto XVI: la «eclesialidad». La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con vuestros Pastores. Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os quiere. Sed una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas. Los obispos latinoamericanos han dicho que la piedad popular, de la que sois una expresión es «una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia» (Documento de Aparecida, 264). ¡Esto es hermoso! Una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia. Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana, aire fresco. Veo en esta plaza una gran variedad antes de paraguas y ahora de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, la variedad reconducida a la unidad y la unidad es encuentro con Cristo.

3. Quisiera añadir una tercera palabra que os debe caracterizar: «misionariedad». Tenéis una misión específica e importante, que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos a los que pertenecéis, y lo hacéis a través de la piedad popular. Cuando, por ejemplo, lleváis en procesión el crucifijo con tanta veneración y tanto amor al Señor, no hacéis únicamente un gesto externo; indicáis la centralidad del Misterio Pascual del Señor, de su Pasión, Muerte y Resurrección, que nos ha redimido; e indicáis, primero a vosotros mismos y también a la comunidad, que es necesario seguir a Cristo en el camino concreto de la vida para que nos transforme. Del mismo modo, cuando manifestáis la profunda devoción a la Virgen María, señaláis al más alto logro de la existencia cristiana, a Aquella que por su fe y su obediencia a la voluntad de Dios, así como por la meditación de las palabras y las obras de Jesús, es la perfecta discípula del Señor (cf. Lumen gentium, 53). Esta fe, que nace de la escucha de la Palabra de Dios, vosotros la manifestáis en formas que incluyen los sentidos, los afectos, los símbolos de las diferentes culturas... Y, haciéndolo así, ayudáis a transmitirla a la gente, y especialmente a los sencillos, a los que Jesús llama en el Evangelio «los pequeños». En efecto, «el caminar juntos hacia los santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, también llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador» (Documento de Aparecida, 264). Cuando vais a los santuarios, cuando lleváis a la familia, a vuestros hijos, hacéis una verdadera obra evangelizadora. Es necesario seguir por este camino. Sed también vosotros auténticos evangelizadores. Que vuestras iniciativas sean «puentes», senderos para llevar a Cristo, para caminar con Él. Y, con este espíritu, estad siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad. Sed misioneros del amor y de la ternura de Dios. Sed misioneros de la misericordia de Dios, que siempre nos perdona, nos espera siempre y nos ama tanto.

Autenticidad evangélica, eclesialidad, ardor misionero. Tres palabras, no las olvidéis: Autenticidad evangélica, eclesialidad, ardor misionero. Pidamos al Señor que oriente siempre nuestra mente y nuestro corazón hacia Él, como piedras vivas de la Iglesia, para que todas nuestras actividades, toda nuestra vida cristiana, sea un testimonio luminoso de su misericordia y de su amor. Así caminaremos hacia la meta de nuestra peregrinación terrena, hacia ese santuario tan hermoso, hacia la Jerusalén del cielo. Allí ya no hay ningún templo: Dios mismo y el Cordero son su templo; y la luz del sol y la luna ceden su puesto a la gloria del Altísimo. Que así sea.

Fuente:  http://bocinasdepasion.blogspot.com.es/

 

Publicado 10/05/13

Misa con las Cofradías en la Peregrinación a Roma

 

 

Publicado 09/05/13

 

Publicado 9/05/13

PEREGRINACIÓN MUNDIAL DE LAS COFRADÍAS A ROMA.

 

Del 3 al 5 de este mes se celebró en Roma la Peregrinación Mundial de Cofradías a la Tumba de Pedro con motivo del Año de la Fe. Nuestra Diócesis estaba representada por D. Ramiro-J Mel, Vicecofrade Mayor de la Cofradía de la Misericordia de Viveiro, y por D. Juan Antonio Sanesteban, Delegado  Episcopal de Cofradías.

Participamos en la Jornada un total de 159 españoles. Al frente de la expedición el Obispo Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral, Mons. Sebastián Taltavull, y el Director del Departamento de Piedad Popular de la CEE, P. Josep Enric Parellada.

La peregrinación comenzó con la acogida, en nuestro caso en la Iglesia de Santa María del'Orto, un templo cofrade en pleno Trastévere. El viernes en la tarde tuvimos allí Vísperas con Exposición del Santísimo, presididas por Mons. Taltavull.

El sábado, a primerisima hora de la mañana, los cofrades, y tras una pequeña caminata desde  el Obelisco de la Plaza de San Pedro, y siempre por grupos idiomáticos, accedían la Basíca , entonando salmos y cantos, para culminar con el rezo del Credo ante la Tumba del Primer Papa.

Por la tarde, de nuevo en Sta. María dell'Orto, nos recibió el Secretario del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Monseñor Octavio Ruiz.  Mons. Cañizares, Prefecto de la Congregación de Liturgia,  tuvo una catequesis sobre el sentido y misisón actual de las Cofradías en la vida de la Iglesia y presidió la Eucaristía.

El domingo tuvimos a las 10 de la mañana la Santa Misa  con el Papa. Los sacerdotes presentes pudimos concelebrar con Su Santidad desde el Sagrado. También estuvieron en el Sagrado varios miembros de la expedición española, entre ellos, nuestro diocesano D. Ramiro-J Mel. Leyó la primera lectura, en español, el delegado diocesano de Jerez, el único delegado seglar, D. José Joaquín Perea, ponente, como recordareis, en  nuestro reciente II Encuentro Diocesano de Cofradías.

La plaza de San Pedro se llenó durante el gran encuentro de cofradías y hermandades.Se calcula que asistieron a la ceremonia unos 70.000 cofrades. La Misa con el Papa Francisco estuvo marcada por la lluvia, pero ese es un problema que las cofradías de todo el mundo saben afrontar con valentía y así lo reconoció el Papa.

“Habéis tenido valor para venir con esta lluvia… El Señor os lo pague”.

Durante la homilía el Papa pidió a los peregrinos, que representaban a cientos de cofradías y hermandades de todo el mundo, que sean reflejo del mensaje de Jesús y que estén muy unidos a la Iglesia.

“¡Esto es hermoso! Una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia. Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana, aire fresco. Veo en esta plaza una gran variedad antes de paraguas y ahora de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad”.

El Papa les pidió también que mantengan una actitud misionera, transmitiendo la fe y cuidando su propia formación espiritual.

“Cuando vais a los santuarios, cuando lleváis a la familia, a vuestros hijos, hacéis una verdadera obra evangelizadora. Es necesario seguir por este camino. Sed también vosotros auténticos evangelizadores”.

Tras la ceremonia el Papa recorrió en el "papamóvil" la Plaza de San Pedro e incluso salió del territorio vaticano adentrándose en la Via della Conciliazione para saludar de cerca a los miles de peregrinos que acudieron a la cita desafiando la lluvia.

Al final, una vez más, dejó el vehículo para saludar uno a uno a los enfermos y sus familiares.

Fuente: http://bocinasdepasion.blogspot.com.es/

 

Publicado 09/05/13

Invitación de la Junta Pro Semana Santa de  Zamora al Papa

 
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